Kim Kataguiri: Al cobrar por volumen que no fue necesariamente consumido, la franquicia mínima puede penalizar a usuarios de bajo consumo, como familias de menores ingresos o personas que viven solas, y estimular el desperdicio, ya que el costo marginal del consumo hasta el límite de la franquicia es nulo.
Kim Kataguiri: Al imponer el pago por volumen no utilizado, el modelo castiga al consumidor que utiliza poca agua y desestimula el uso racional de los recursos naturales.
De acuerdo con el modelo actual, gran parte de la recaudación de la concesionaria no varía de acuerdo con el consumo efectivo de agua.
Kim Kataguiri: Esta situación puede incluso ser ventajosa desde el punto de vista de la estabilidad financiera del prestador, pero genera distorsiones importantes desde el punto de vista regulatorio, ambiental y social.
Kim Kataguiri: Es importante reconocer, no obstante, que los servicios de saneamiento tienen costes fijos relevantes, como el mantenimiento de redes y de estaciones de tratamiento y la disponibilidad permanente de la infraestructura, que necesitan ser financiados de forma estable.
