Tabata Amaral: Cuando decidí entrar en la política, dijeron que no tendría ni quinientos votos; fueron más de 250 mil.
Tabata Amaral: Cuando llegué a Brasilia, dijeron que la chica de la periferia sería engullida.
Creé, articulé y aprobé más de treinta leyes que hoy cambian la vida de mucha gente.
Tabata Amaral: No es fácil, porque es necesario convencer, sumar, mirar al adversario y ver no a un enemigo a destruir, sino a un voto, un apoyo por conquistar.
Tabata Amaral: No es fácil, porque hoy la rabia es el combustible más barato de la política brasileña, es lo más fácil de encender y también lo que más rinde.
