Tabata Amaral: El cincuenta y tres por ciento acudió primero a la iglesia, porque buscan a alguien en quien confían, alguien que las acoja, alguien que las escuche, alguien que diga: "Tú no estás sola".
Tabata Amaral: Esto habla, sí, de la fuerza de la fe y de las comunidades religiosas para millones de brasileñas.
Trae también una pregunta para todos nosotros: ¿por qué esas mujeres no se sienten seguras para acudir al Estado?
Tabata Amaral: La culpa es nuestra, la culpa es también de este Congreso, porque el Estado necesita garantizar que cada mujer brasileña encuentre, al hacer una denuncia, acogida y protección, que sepa que no estará sola.
Tabata Amaral: Aquí hablo de mujeres evangélicas, de mujeres católicas, de familias espiritistas, de familias que no profesan ninguna religión.
